|
La prostitución ideológica
se ha revelado como la mejor salida laboral para los estudiantes de humanidades,
desplazando a la docencia y al comercio carnal como profesiones más habituales
de los licenciados en filosofía y ciencias políticas. Otras disciplinas
humanísticas, historia, sociología, etc., también se han visto afectadas
por esta nueva tendencia.
En lugares donde
tradicionalmente se daba la prostitución sexual, las meretrices de toda
la vida han sido desplazadas por los nuevos profesionales. Donde antes
aparcaban pequeños utilitarios y se oían los gemidos del sexo comercial,
ahora se ven lujosos turismos, limusinas y deportivos, y se escuchan las
teorías neoliberales más avanzadas. Un redactor de El Irregular, tras
alquilar un coche de lujo como camuflaje y hacerse pasar por el presidente
de una gran compañía, contrató los servicios de Vanessa, una licenciada
en Ciencias Políticas, y M.B.A. que en la actualidad prepara su doctorado.
Les ofrecemos un ejemplo de como trabajan estos nuevos profesionales :
-El Irregular
: ...me da bastante vergüenza, es la primera vez que hago una reducción
de plantilla, y los beneficios de nuestra compañía no lo justifican en
absoluto...
-Vanessa :
No digas eso corazón, la cuenta de resultados lo justifica todo, y si
ahora es buena, después de los despidos será aun mejor. Además la sustitución
de los empleados despedidos dinamizará el mercado de trabajo, y generará
nuevas oportunidades de movilidad social. Verás como todo sale bien pichurrín.
Acabado el servicio,
y tras invitarla a unas copas, el redactor consiguió que Vanessa hablara
sobre su trabajo :
-E.I. : Supongo
que la mayoría de tus clientes son empresarios.
-V. : No creas,
desde hace un tiempo además de empresarios y políticos, también hay mucho
productor de televisión, sobre todo después de lo de Operación Triunfo
y Eurovisión. Lo peor es el viernes por la tarde, comienzan a pensar en
las audiencias del fin de semana y se ponen como locos.
-E.I. : ¿
Cómo llegaste a la prostitución ideológica?.
-V. : La beca
del doctorado no da para vivir, y el futuro no lo veo mucho mejor. Tenía
que elegir entre la prostitución ideológica o trabajar para un ciberperiódico,
y todavía tengo principios.
(Volver
al sumario)
|